Nueve de Espadas
angustia · noches sin dormir · temor

Despierta a las tres de la madrugada, la cara entre las manos. La angustia grita más que la realidad; las espadas cuelgan de la pared, no de ti.
Invertida, cae distinto: La fiebre de la noche cede. Vuelve la mesura, se acepta la ayuda.
Para el corazón: De noche el miedo escribe historias sobre este lazo. Compáralas con la luz del día.
Para el pan y la moneda: La preocupación pesa más que los hechos. Ocúpate de una cosa real y suelta los fantasmas.
Para el camino que viene: La noche multiplica cada espada. Vuelve a contarlas al amanecer.
Una carta en una página es una palabra, niña. Una carta que saca tu propia mano es una frase. Hay una diferencia.
Cada amanecer una carta espera boca abajo en mi mesa — ven a voltear la tuya. O trae a las cartas una pregunta entera: la mesa está ahí.